Llegando a lo más alto, tocando la cima
Habíamos encontrado un mirador, en el que se veía todo el mar y a lo lejos se podía sentir cómo las olas bailaban entre ellas. Las gaviotas volaban bajo el deslumbrante sol que acechaba detrás de nosotros. Si mirabas al horizonte se veían las montañas de la otra playa, cubiertas por la nubosidad que desprendía las nubes, pero se podría apreciar todo. El sitio era espectacular y muy tranquilo. Los árboles y sus hojas se movían con cautela bajo el sonido del aire que se deslizaba entre ellas. Me encontraba en un sendero que se encontraba bastante rocoso, tenías que tener mucho cuidado para no pisar mal. Las piedras eran muy resbaladizas. La vida está para arriesgarse. Pero si te arriesgas hazlo para ti, arriesgate a subir una montaña y con muchos km de distancia y altura, porque después de llegar a la cima no sabes lo que te puedes encontrar arriba, sólo sé que después de haberlo hecho te sentirás bien contigo mismo, poder saber que has superado el miedo a las alturas, poder saber q...