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Mostrando entradas de marzo, 2015

Confusión

No es que no tuviese ganas de trabajar es que sabía que si cogía ya el bus iba a llegar muy pronto. Pero antes de coger lo, hice una parada en el centro comercial Hortaleza, había tanta gente.. Que me resultaba difícil de llegar al Burger King para pedir la comida. Todo estaba cambiado, las tiendas y los bares eran el doble de grandes que la última vez. Después de pagar cogí la bandeja y salí fuera, me encontré con muchos árboles pegados y bajo ellos había asientos y pequeñas mesas alrededor. Al terminar me levante y fui andando hasta la parada, tenía un largo recorrido. Cuando termine de cruzar el parque me encontré en otro sitio, vi una pancarta en el suelo tirada que ponía ¡viva Bilbao! es como si hubiese cruzado un portal. Empecé a preguntar a varias personas por si conocían algunos amigos, pero nadie respondía, hasta que encontré a Sara.    —  Sara ¿has visto a Estefanía? - soy una amiga suya. Necesito encontra...
Desde casa, otro día más te digo hasta pronto, te abrazo, te doy besos, te miro y te digo: te quiero mucho. Antes de llegar a recoger mis cosas, me dices; ¿te olvidas de algo? Y siempre te digo, si, a ti, ¿te vienes conmigo?. No obtengo respuesta, pero sé que si pudieses, vendrías conmigo a cualquier sitio. Nos despedimos en la puerta de casa y te digo, dame el último beso del día. Y vuelvo a sentir tus labios rozando mi mejilla. Cuando salgo del portal, sonrío por este fin de semana, por haber estado unos días más a tu lado, sonriente, con ganas de vivir, de pasear, de cambiar de aire, de estar juntas. Sigo caminando hasta llegar a unas escaleras y miro hacia la ventana que da a la cocina. Cada vez que voy subiendo me vas mirando, hasta que llego al fin de las escaleras y no nos podemos ver, ya que hay árboles de por medio. Cuando estoy llegando al último escalón te vuelvo a ver y te tiro un fuerte beso. Sigo caminando hasta llegar al metro, y en pocos segundos noto que...
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Estuve esperándote toda la noche. Estuve dando vueltas por la cama, tocando las sábanas por si estabas entre ellas. No te roce, no te vi. Esta noche tampoco viniste a por mí. Encima de la cama tienes mi colgante, para que sepas que te estuve esperando. Te dejo una de las cosas más bonitas que nadie te podrá dar, el olor de mi cuerpo impregnado en las sábanas, la almohada, la habitación. También te dejo la llave, por si algún día vuelvo intentaré coger el mismo número, la habitación 209. Y si estuviera cogida, tienes mi colgante y mi aroma para encontrarme. No te puedo decir adiós, porque ni si quiera te he encontrado, te digo “hasta pronto” y espero poder verte pronto.
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Te he imaginado tantas veces a mi lado en la cama… arropándome por si cogía frío. Haciéndome caricias para poder dormir. Abrazada a ti para poder sentir que alguien que me quiere esta a mi lado. Te he soñado tantas veces… Donde más quiero que estés es en la cama.  Porque así te puedo sentir más cerca. Puedo sentir tu respiración, los latidos de tu corazón, el roce de tu piel dándome calor. Puedo oírte hablar mientras duermes, y si tienes alguna pesadilla te puedo abrazar, dar mimos para que no te asustes, para que estés bien. He imaginado y soñado tantos momentos…. Que solo de extrañarte se me han caído las lágrimas. Lágrimas de verdad, de esas que cundo cierras los ojos, salen solas y para no estar mal necesitaba abrazar la almohada para sentirte cerca. Que ya no sé lo que es verdad o mentira. Te quiero a mi lado, ven conmigo, vamos a cuidarnos.
Aquella tarde gris estuve caminando sin rumbo, necesitaba salir de casa, aislarme de la realidad, pensar en que hicimos mal para estar tan separados, empecé a caminar y me fui a un mirador que había en Granada. Tuve que subir muchas cuestas para llegar allí. Por el camino vi casas pequeñas, blancas a punto de derrumbarse, el suelo era de piedra, estuve caminando un buen tiempo hasta que encontré una foto que me resultaba familiar, pasé mis dedos sobre ella y en aquel instante recordé lo maravilloso que era el amor contigo, me quede recordando aquellas palabras tan bonitas que me dijiste, de repente oí un pájaro cantar y volví a la realidad. Me quede con la fotografía y seguí caminando. Más adelante vi niñas jugar a la comba y los niños al balón, en ese preciso instante una de las niñas se cayó y un niño fue a recogerla, que precioso detalle por su parte, me quedé parada y mi mirada se quedo fijada en ellos, a si es como empezó nuestra historia.  Cuando quise despertar de es...