Paz interior
Me encuentro en mi playa preferida, sentada en una silla de madera con respaldo de tela. Mientras miro al frente, cierro los ojos y los pies se van hundiendo entre la amarillenta arena, la noto más caliente. A medida que voy introduciendo los pies, cansados, más la noto, está vez, está fría. Paro. Abro los ojos y el paisaje sigue siendo el mismo, todo esta tan tranquilo. Me levanto y empiezo andar por aquel camino montañoso. Es un camino largo para llegar a donde quiero. Noto como mis pies se hunden en la orilla, y aquella marea sube y baja en mis pies desnudos, sigo hacia adelante y en cuanto meto el pie, me recorre un frío intenso por todo el cuerpo, tanto, que me lo recorre entero, se para en mi pecho y la piel se me eriza. Antes de seguir avanzando, por última vez, cierro los ojos. Respiro hondo. Abro los labios y expulso el aire contenido en mi interior. El pelo se alborota y se envuelve en mi rostro. Me quedo quieta, pero la brisa del sol ...