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Mostrando entradas de 2015
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Ven, caminemos por la sombra, donde el sol no pueda encontrarnos. Intentemos no hacer ruido con nuestra risa y la adrenalina que tenemos por dentro, ya que eso podría producir viento y despertaría a todo ser que estuviese aquí de paso, como nosotros.  Aunque siempre nos podríamos quedar y perdernos por estos jardines, buscar nuevos rincones en lo que poder estar a solas. Ven, vamos a perdernos un poco más, hasta que el sol se vaya y venga la luna a nuestro encuentro. A oscuras, nuestras miradas son dos estrellas que se acaban de encontrar en el camino. Acércate para que tu seas lo único que roce mi piel, bésame como la primera vez.
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Respirando el frío otoño que entra en la habitación. Recorriendo las sábanas en busca de tu piel, deja que te encuentre y pueda acariciar tu ser. Tal vez, esta noche me deje llevar y al verte me quede arropada en tus brazos, inhalando tu sonrisa llena de felicidad. Déjame ser la luz que entra por la persiana y te despierta cada mañana. Deslizando mis dedos por tu columna y darte besos hasta el alba.

Tu mirada

Día a día voy observando como el tiempo pasa con lentitud, los sonidos más bellos se van enmudeciendo hasta volverse uno con el silencio y aquellos dulces aromas que antes podía percibir ahora se han quedado en recuerdos de días brillantes donde el foco de todo era tu mirada y tu sutil sonrisa. Aquellos inolvidables momentos en los que las miradas se cruzaban, aun estando radiados de multitudes de personas en ese instante, en ese cruce con esa bella mirada, color castaño claro, hace que todo mi alrededor desaparezca y solo exista tu mirada y la mía encontrándose como si ese fuera el destino y pedía perderme en ella mientras mi mente se va quedando en blanco y mis ojos luchaban contra mis parpados para que no cerrasen, aunque fuera por una milésima de segundo no quería perder la vista de tus ojos. Podía sentir como la sangre comenzaba a recorrer mis venas, mis sentidos se iban agudizando queriendo interrumpir con osadía aquella bella imagen que se posaba frente a la mía yo so...

Aire Fresco

Al salir del coche se dirigió a un camino de tablas, se descalzó para tocar la suave y caliente arena que se metía por los dedos del pie, haciéndole cosquillas a cada paso que daba. Se le formo una pequeña sonrisa en la comisura de los labios. Siguió caminando y se encontró la playa vacía. Se encontraba en su playa favorita, Berria. Colocó la toalla y la sombrilla. Al quitarse el reloj vio que eran las cuatro de la tarde y lo guardo en una de las cremalleras de la mochila. Cogió el libro que estaba a punto de terminar. Antes de tumbarse puso una almohada para el cuello, se tumbo en la toalla y empezó a leer “ si me dices ven lo dejo todo… pero dime ven ”. Más tarde se hecho una cabezadita, no hizo falta que se tapase con nada, el sol le daba en las piernas y el cuerpo mantuvo el calor. Intento no pensar en nada para poder relajarse. Y así lo hizo. Al despertar, se encontró con un grupo de pájaros, no muy lejos de donde se encontraba ella, cogió la cámara y empezó hacerles fo...

Confusión

No es que no tuviese ganas de trabajar es que sabía que si cogía ya el bus iba a llegar muy pronto. Pero antes de coger lo, hice una parada en el centro comercial Hortaleza, había tanta gente.. Que me resultaba difícil de llegar al Burger King para pedir la comida. Todo estaba cambiado, las tiendas y los bares eran el doble de grandes que la última vez. Después de pagar cogí la bandeja y salí fuera, me encontré con muchos árboles pegados y bajo ellos había asientos y pequeñas mesas alrededor. Al terminar me levante y fui andando hasta la parada, tenía un largo recorrido. Cuando termine de cruzar el parque me encontré en otro sitio, vi una pancarta en el suelo tirada que ponía ¡viva Bilbao! es como si hubiese cruzado un portal. Empecé a preguntar a varias personas por si conocían algunos amigos, pero nadie respondía, hasta que encontré a Sara.    —  Sara ¿has visto a Estefanía? - soy una amiga suya. Necesito encontra...
Desde casa, otro día más te digo hasta pronto, te abrazo, te doy besos, te miro y te digo: te quiero mucho. Antes de llegar a recoger mis cosas, me dices; ¿te olvidas de algo? Y siempre te digo, si, a ti, ¿te vienes conmigo?. No obtengo respuesta, pero sé que si pudieses, vendrías conmigo a cualquier sitio. Nos despedimos en la puerta de casa y te digo, dame el último beso del día. Y vuelvo a sentir tus labios rozando mi mejilla. Cuando salgo del portal, sonrío por este fin de semana, por haber estado unos días más a tu lado, sonriente, con ganas de vivir, de pasear, de cambiar de aire, de estar juntas. Sigo caminando hasta llegar a unas escaleras y miro hacia la ventana que da a la cocina. Cada vez que voy subiendo me vas mirando, hasta que llego al fin de las escaleras y no nos podemos ver, ya que hay árboles de por medio. Cuando estoy llegando al último escalón te vuelvo a ver y te tiro un fuerte beso. Sigo caminando hasta llegar al metro, y en pocos segundos noto que...
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Estuve esperándote toda la noche. Estuve dando vueltas por la cama, tocando las sábanas por si estabas entre ellas. No te roce, no te vi. Esta noche tampoco viniste a por mí. Encima de la cama tienes mi colgante, para que sepas que te estuve esperando. Te dejo una de las cosas más bonitas que nadie te podrá dar, el olor de mi cuerpo impregnado en las sábanas, la almohada, la habitación. También te dejo la llave, por si algún día vuelvo intentaré coger el mismo número, la habitación 209. Y si estuviera cogida, tienes mi colgante y mi aroma para encontrarme. No te puedo decir adiós, porque ni si quiera te he encontrado, te digo “hasta pronto” y espero poder verte pronto.
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Te he imaginado tantas veces a mi lado en la cama… arropándome por si cogía frío. Haciéndome caricias para poder dormir. Abrazada a ti para poder sentir que alguien que me quiere esta a mi lado. Te he soñado tantas veces… Donde más quiero que estés es en la cama.  Porque así te puedo sentir más cerca. Puedo sentir tu respiración, los latidos de tu corazón, el roce de tu piel dándome calor. Puedo oírte hablar mientras duermes, y si tienes alguna pesadilla te puedo abrazar, dar mimos para que no te asustes, para que estés bien. He imaginado y soñado tantos momentos…. Que solo de extrañarte se me han caído las lágrimas. Lágrimas de verdad, de esas que cundo cierras los ojos, salen solas y para no estar mal necesitaba abrazar la almohada para sentirte cerca. Que ya no sé lo que es verdad o mentira. Te quiero a mi lado, ven conmigo, vamos a cuidarnos.
Aquella tarde gris estuve caminando sin rumbo, necesitaba salir de casa, aislarme de la realidad, pensar en que hicimos mal para estar tan separados, empecé a caminar y me fui a un mirador que había en Granada. Tuve que subir muchas cuestas para llegar allí. Por el camino vi casas pequeñas, blancas a punto de derrumbarse, el suelo era de piedra, estuve caminando un buen tiempo hasta que encontré una foto que me resultaba familiar, pasé mis dedos sobre ella y en aquel instante recordé lo maravilloso que era el amor contigo, me quede recordando aquellas palabras tan bonitas que me dijiste, de repente oí un pájaro cantar y volví a la realidad. Me quede con la fotografía y seguí caminando. Más adelante vi niñas jugar a la comba y los niños al balón, en ese preciso instante una de las niñas se cayó y un niño fue a recogerla, que precioso detalle por su parte, me quedé parada y mi mirada se quedo fijada en ellos, a si es como empezó nuestra historia.  Cuando quise despertar de es...
Después de incorporarse a su nuevo apartamento, Eva decidió salir a dar un paseo por los alrededores, para ir conociendo su zona un poco más. Pasó por un puente en el que había mucha gente, ya que había muchos candados. Vio familias y parejas muy felices. Pero mirando a lo lejos vio a un chico que estaba apoyado en el puente, se le veía triste. Eva, con su melena pelirroja, fue andando hasta donde se encontraba él. Se puso a un metro de distancia y pudo observar que estaba llorando; ella no sabía si era de felicidad o de tristeza. Se sentó en el tablero del puente mirando al más allá.    — ¡Eh!, zanahoria, ten cuidado, es peligroso subirse ahí — dijo el chico mientras él seguía mirando al agua.    — Para tu información me llamo Eva, no zanahoria. Es algo maleducado el llamar a una chica de esa forma — le contestó.      — Perdóneme, señorita, no sabía que usted se llamaba así — dijo con voz repipi. — Ni que yo tuviese que saber su no...

Sobre mí

Era sé una vez, una joven que tenía muchas cosas en la cabeza, tanto pájaros volando a su alrededor, como sueños que se hacían realidad, mucha imaginación y sobre todo muchas cosas que hacer en la vida. Es verdad que a veces de todas las ideas que se le ocurren, normalmente aparecen en su cabeza cuando está en la cama apunto de dormirse, aparecen todas las ideas que podría hacer o realizar, pues no le da tiempo a terminarlas o las deja de lado. Este 2015 se ha propuesto en seguir escribiendo, aunque solo sean textos. Al tener muchas ideas, pues su cabeza se vuelve loca y de repente explotan todas aquellas ideas que llegan a su cabeza y no sabe exactamente que poner. Pero intentara seguir escribiendo.    Esta joven aparte de escribir, siempre le ha gustado dar masajes, de hecho está haciendo las prácticas en una clínica de fisioterapia. También le gusta la fotografía, sobre todo de paisajes. Esperemos que tenga más tiempo para poder realizar varias ideas de hacer fotos con...