Tu mirada
Día a día voy
observando como el tiempo pasa con lentitud, los sonidos más bellos se van
enmudeciendo hasta volverse uno con el silencio y aquellos dulces aromas que
antes podía percibir ahora se han quedado en recuerdos de días brillantes donde
el foco de todo era tu mirada y tu sutil sonrisa. Aquellos inolvidables
momentos en los que las miradas se cruzaban, aun estando radiados de multitudes
de personas en ese instante, en ese cruce con esa bella mirada, color castaño
claro, hace que todo mi alrededor desaparezca y solo exista tu mirada y la mía
encontrándose como si ese fuera el destino y pedía perderme en ella mientras mi
mente se va quedando en blanco y mis ojos luchaban contra mis parpados para
que no cerrasen, aunque fuera por una milésima de segundo no quería perder la
vista de tus ojos.
Podía sentir como la
sangre comenzaba a recorrer mis venas, mis sentidos se iban agudizando
queriendo interrumpir con osadía aquella bella imagen que se posaba frente a la
mía yo solo quería seguir ahí admirando tus ojos, así como las antiguas
civilizaciones admiraban a la luna benevolente como su diosa, así admiraba tus
ojos sin importarme que pensarías de mi, cual sería tu reacción al darte cuenta de lo que hacía en ese momento y
solo sabía algo y es “quiero quedarme aquí, admirando tu mirada que me hace
suspirar y que logra que unos segundos se vuelvan eternos”.
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