Pequeño felino que entro en mi vida en un abrir y cerrar de ojos. Pequeño el, pequeño sus ojos. Es tan dormilón como su dueña, como su abuela. En general nos pasamos la vida durmiendo. Siempre, a todas horas. Pero si es a su lado, mejor. Se disfruta más, se agradece. Pequeño el, que entró en casa sin saber qué hacer o a dónde ir. Miedoso. Distraído. Alocado. Juguetón. Pero siempre el. Único. Me despierta antes de que suene la alarma. Maúlla, ronronea y se plasma encima mio, cómo si no hubiese más cama para echarse a dormir. A remolonear. A jugar. Tenerle a mi lado, se ha desvanecido, deteriorado, se ha destruido una barrera en mi interior. Y me ha hecho ver que puedo seguir queriendo. Pero dejemos de hablar de mi, hablemos del pequeño Ron. Que puedo decir. ME ENCANTA. Me encanta sus pequeñas patitas, sus huellas parecen una almohada, súper blanditas. Tiene un caminar tan gracioso. Me lo como a besos cada vez que le veo. Despierto o dormido. Me ha enamorado el alma. T...
Comentarios
Publicar un comentario