Tormenta
Llevaban mucho tiempo esperando este momento, tampoco es que ella se estuviese haciéndose ilusiones ni nada por el estilo, pero le tenía muchas ganas. Nada más llegar a la habitación, dejaron al mismo tiempo la mochila en el suelo cerca de una butaca que se encontraba cerca de la puerta de entrada, él se fue directamente al baño y ella le siguió.
Él se encontraba cansado, se fue al lavabo ya que quería lavarse la cara pero en vez de eso, ella le cogió del brazo y le empujó contra la pared de la ducha, cuando quiso abrir los ojos ella estaba delante con ropa interior negra y de encaje, sus ojos color grises se clavaron en los de ella, y fue en ese momento cuando disimuladamente abrió el grifo de la ducha. Bajo las gotas que caían en cascada los dos seguían mirándose en silencio, él iba a decir algo, pero ella le callo poniendo uno de sus dedos en los labios de él, permaneció callado, y su mirada color grisácea le seguía atravesando el pecho como si fuera una tormenta.
Las gotas fueron resbalándose en la piel de los dos, sin bajar la mirada ella le quito la camiseta color gris oscura, y dejo al descubierto su piel blanca tatuada, lucía un abdomen plano y las gotas se iban quedando en su cuerpo como cápsulas sin aire, fue bajando hasta el botón del vaquero, que se cayó hasta sus pies, y encontró un bulto bajo su bóxer negro, al mismo tiempo que iba subiendo le iba mirando desde abajo, con las lentes muy mojadas, ella entre gota y gota podía ver como la mirada de él se oscurecía más. Se acercó a su cuello, y con la punta de la lengua le rozó el lóbulo de la oreja, en ese momento es cuando sus cuerpos se rozaron por primera vez bajo el agua y hubo una chispa que les dejó sin palabra alguna.
Al estar enfrente, ella rozó su polla por encima del bóxer y empezó a jugar con su entrepierna, estaba tan empalmado que decidió bajárselos. Se quedó en cuclillas y la erección reboto delante de su cara, su mano fue jugando con su polla y en un impulso la lengua de ella envolvía sus huevos, fue en ese momento cuando percibió por parte de él un empujón, hacia su boca.
Con la otra mano cerró el grifo. Estaban mojados, húmedos, cercanos.
Sólo se oían el vaivén de las respiraciones. Estaban excitados.
Pasado un largo tiempo con la polla de él en sus labios, se quitó las gafas de ver y las dejó en una de las esquinas de la ducha, con la mano derecha le cogió del cuello y con la lengua recorrió un camino desde los pectorales hasta la clavícula, cuando ella fue a darse la vuelta, él le desabrocho el top negro y al caer al plato de la ducha, ella se quedo quieta, separando un poco las piernas, se bajo el tanga hasta que cayó al suelo, él le agarro fuertemente de los pechos y empezó hacer círculos en los pezones, delante de ellos estaba el espejo del baño, donde ella pudo ver detenidamente que es lo que le estaba haciendo. Cuando él levantó la vista se fijo en que ella le estaba mirando, para darle más morbo a la imagen que se estaba formulando en el espejo, fue introduciendo sus dedos en el sexo de ella, por su parte echo la cabeza hacia atrás, y con un leve movimiento de cadera hacia adelante le estaba indicando que quería más, pero el se aparto y dejándola con las ganas, le dio la vuelta bruscamente hasta que sus pezones erectos color rosa rozaron el pecho de él.
La agarró fuerte de la cadera y la subió a la encimera del lavabo, la empujo con ímpetu hacia él, hasta que su erección rozó el sexo de ella, y sin pensárselo dos veces la embistió tan fuerte y con tantas ganas que ella se agarro a su espalda, entre salida y entrada, se fueron pegando más a los cuerpos del otro, iba a una velocidad que a ella le estaba provocando un gemido tan fuerte que cuando finalmente salto de su boca se corrió. Los dos sobresaltados por el último empujón, pero no por el último gozo, ella volvió a coger las riendas y se bajo del lavabo y volvió a coger su erección, paso la lengua por toda su polla, hasta volverla a introducir en su boca, se humedeció varias veces los labios y con la lengua rodeó el capullo, hasta volverla a introducir en la boca, mientras estuvo así un rato, con la otra mano le fue apretando los huevos, estuvo jugando con su erección hasta que echo la cabeza para atrás y él en un ademán de respirar se corrió en su boca.
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